Mujeres independientes, mujeres más resilientes

Sirli Canales transforma su vida a través de un emprendimiento, ella reconoce que el esfuerzo y la constancia son claves en su camino hacia la independencia económica. Foto: Karen Arita / Oxfam en Honduras

Sirli Canales transforma su vida a través de un emprendimiento, ella reconoce que el esfuerzo y la constancia son claves en su camino hacia la independencia económica.

Son muchos casos en los que los maridos no apoyan a las mujeres. Creo que, si el hombre no apoya a la mujer, es un obstáculo para su formación.
Sirli Canales

Todas las mañanas desde muy temprano, Sirli Canales, se levanta para preparar el desayuno a su hija mayor quien va al colegio y a su esposo quien vende agua en los alrededores de la calurosa ciudad de Comayagua.

Cuando ellos se han ido, ella continúa con las labores de la casa, como la vida de casi todas las mujeres de la región. Baña a sus otros dos hijos pequeños, limpia su hogar y lava ropa, entre otras labores domésticas. Pero a diferencia de su vida tiempo atrás, hoy Sirli de 31 años de edad, tiene sueños más grandes y expectativas de la vida; expectativas que se fortalecieron a raíz de un proyecto micro empresarial. Hoy tiene su propio negocio, Siempre Bellas Salón, el cual administra junto a otras tres jóvenes mujeres de su aldea. Sirli no es la única beneficiaria de la iniciativa, junto a ella hay alrededor de 150 mujeres.

Muchos objetivos rondaron alrededor de ese proyecto. Uno de ellos era que las propias mujeres descubrieran sus capacidades creativas, que pudieran dar vida a sus ideas, sus sueños y asumirse como ciudadanas con derechos.

En este sentido, Cáritas ha impulsando un trabajo de acompañamiento a hombres y mujeres en la transformación de sus realidades de exclusión e inequidad. Estos esfuerzos, sumados a la necesidad de fortalecer el espacio organizativo de las mujeres y fomentar el emprendimiento socio-económico de las menos favorecidas, trajo como resultado un proyecto dirigido al empoderamiento de mujeres y adolescentes embarazadas de la zona de Comayagua, el cuál contó con el financiamiento de Global Affairs Canada a través de un Fondo de Desarrollo e Innovación (FDI) y el acompañamiento técnico de Oxfam en Honduras.

Hoy, gracias a este FDI y al compromiso de los y las beneficiarias, existen 10 microempresas en la zona que son dirigidas por mujeres .

"Nos unimos con cuatro amigas y decidimos hacer nuestro proyecto de salón de belleza que era lo que más nos gustaba. Sentimos que podíamos desarrollarlo bien. Tuvimos una capacitación de seis meses para trabajar en el salón. Durante ese tiempo asistimos jornadas completas para la formación. Además de esto nos dieron un mes de clase en donde vimos matemáticas, español y análisis”, señala la microempresaria.

El machismo es un obstáculo para el desarrollo

Si bien es cierto que los imaginarios de poderío masculino en la familia y en general en la sociedad han empezado a ser discutidos en Latinoamérica, la realidad es que estos mismos imaginarios siguen arraigados en el seno de las familias hondureñas. En muchas ocasiones se considera a un hombre como el ejemplo a seguir. Si el contribuye a las tareas del hogar para permitir el desarrollo económico y educativo de su compañera, se considera un favor y no un deber familiar.

“Para nosotras fue un sacrificio, hubo mujeres que tuvieron problemas con el marido, puesto que el curso era día completo. Afortunadamente con mi marido no tuve problemas. Una vez yo estaba cansada debido al cuidado de los niños pequeños, era difícil a veces. Él me dio ánimo y ayudó a cuidar de ellos. Yo tengo el apoyo de mi marido, pero no pasa así con todas las mujeres. Como el caso de una prima mía que tuvo bastante problema con su marido. Él no la apoyó. Ella decía que no podía seguir ya que el marido le ponía pretextos. Son muchos casos en los que los maridos no apoyan a las mujeres. Creo que, si el hombre no apoya a la mujer, es un obstáculo para su formación. El problema es que muchos hombres no creen en estos proyectos, mucho menos que haya apoyo financiero para ayudarnos. Solo lo creen hasta que nos ven ya con el proyecto andando”, agrega la estilista.

Entre los objetivos de Oxfam está el de disminuir la pobreza y lograr la igualdad entre hombres y mujeres, por ello este proyecto apunta a fortalecer el espacio organizativo de las mujeres y desde allí dar las herramientas para exigir la aplicación de políticas públicas que las protejan, además de fomentar su emprendimiento socio económico. Con este proyecto se benefician cerca de 500 personas, tanto de forma directa como indirecta.

Datos del Instituto Nacional de Estadística de Honduras (INE), con base en la Encuesta Permanente de Hogares (EPHPM) que se realizó en 2016, el país tiene una población que pasa de 8 millones 700 mil, de este número, algo más de 4 millones quinientos mil son mujeres. También, se menciona que la Población Económicamente en edad para Trabajar (PET), y la Económicamente Activa (PEA) de las mujeres según su nivel educativo presenta mayor porcentaje en el nivel primaria en un 51.4%.

“Si tuviera la oportunidad me gustaría entrar a la universidad y ser una licenciada, ya que es obligatorio para poder dar clases en colegios y también quiero especializarme en belleza. Lo que le pido al gobierno es que les proporcione trabajo a las mujeres ya que hay mujeres que no encuentran trabajo y también posibilidades de capacitarnos, es importante la educación”, finaliza Sirli.

Una nueva forma de ver la vida

"Hemos tenido un cambio en nuestras vidas. Somos mujeres que nos independizamos, ya tenemos cómo ganar nuestro dinero, en verdad ha sido un beneficio bien importante. Años atrás no teníamos lo que tenemos hoy, no éramos lo que somos hoy. Hoy hemos cambiado nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar. Sabemos que como mujeres valemos. Muchas mujeres creen no tener valor por no tener ciertas cosas materiales, ni oportunidades, pero hoy pensamos diferente. Nunca imaginé tener este negocio. Ahora sé que como mujer si puedo hacer cosas”, narra emocionada la joven mujer.

Siempre Bellas Salón abrió sus puertas en marzo de este año y desde entonces las empresarias han logrado ganar la aceptación de los vecinos que se mostraban incrédulos ante este proyecto. Trabajan de cinco de la mañana a ocho de la noche. El salón funciona en casa de Sirli ya que era la única casa que tenía espacio disponible, está en una calle principal en donde circula gente y no pagan alquiler. Cada una de ellas atiende el salón en días diferentes para darle oportunidad a todas. Se sientes felices, pese a la doble carga de trabajo que tienen ahora.

“Las ganancias del salón de belleza las manejamos de la siguiente manera: La persona que atiende toma el 50% del costo del servicio ofrecido y el otro 50% lo guardamos para el negocio. La ventaja que uno tiene trabajando en casa es que uno puede estar cerca a los hijos, los está cuidando. Trabajamos y al tiempo vemos por los hijos. Por eso le digo que es un sacrificio que uno debe hacer; a nosotras nos tocaba estudiar todo el día. Me gustaría que Cáritas y Oxfam trajeran más proyectos a este sector ya que hay mucha necesidad por acá. Hay mujeres que sí quieren aprovechar estas oportunidades”, añade la hondureña.

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