Pasos firmes en la conquista por sus derechos

Las integrantes de la Red de Mujeres de Jesús de Otoro trabajan de forma coordinada para fortalecer su participación en espacios de construcción y socialización, como los cabildos abiertos. Foto: Oxfam en Honduras / Karen Arita

"En la Agenda hemos plasmado todas las problemáticas que enfrentamos como mujeres. Son siete ejes que tienen que ver con educación, salud y el respeto a la decisión de los pueblos indígenas y sus formas de organizarse."
Rubenia Amaya
Red de Mujeres de Jesús de Otoro

Con sus ojos fijos en la proyección sobre la pared, Rubenia Amaya escribe en una agenda desgastada de color azul. Se detiene por breves momentos para observar y escuchar atentamente a las 11 mujeres y compañeras que le rodean. Asiente con su cabeza cada vez que está de acuerdo con lo que ellas expresan; y cuando no, aporta con ideas al debate desde su experiencia personal. 

La sesión de esa calurosa mañana en el pequeño salón consiste en planificar las actividades de la Red de Mujeres de Jesús de Otoro. Como representante de la comunidad de El Cedral, Rubenia deberá comunicar los acuerdos a sus compañeras al regresar a casa. 

A lo largo de su vida adulta ha integrado diversos espacios comunales, desde juntas de agua y patronatos, hasta cooperativas de agricultura comunitaria y asociaciones de padres y madres de familia. Sin embargo, es en la defensoría y promoción de los derechos de las mujeres donde ha encontrado los retos y las satisfacciones más grandes. 

“Todas las mujeres deben vencer barreras y hay unas que deben vencer barreras más grandes que otras. Logrando que cada mujer se integre a espacios de formación, aunque sea solo para conocer sus derechos, podemos salir adelante todas juntas.”

A sus 55 años está convencida del impacto que pueden tener el liderazgo de las mujeres en el desarrollo de las comunidades, “he estado en casi todas las directivas de mi comunidad, y es porque las personas me han elegido. Todos estos espacios son diferentes, y son espacios que me permiten ayudar en los problemas de la comunidad. Eso demuestra que las mujeres podemos participar en muchas cosas e involucrarnos en todas las situaciones que se atraviesan en nuestras comunidades”.

Afuera del salón camina un grupo de estudiantes riendo; y es que el salón en donde Rubenia y sus compañeras se encuentran, es espacio compartido entre la Oficina Municipal de la Mujer y la Oficina de la Niñez y Juventud.

Rubenia toma el celular en su cartera para consultar la hora. La jornada de trabajo durará un par de horas más; pero, por el momento, la conversación con sus compañeras gira en torno a la coordinación de talleres de socialización de la Agenda Estratégica Local de las Mujeres. 

“En la Agenda hemos plasmado todas las problemáticas que enfrentamos como mujeres. Son siete ejes que tienen que ver con educación, salud y el respeto a la decisión de los pueblos indígenas y sus formas de organizarse. Ahí vemos plasmado el derecho al trabajo; también, al acceso a recursos.” 

De acuerdo con datos oficiales, el municipio de Jesús de Otoro cuenta con 30,073 habitantes, sostiene un tasa de pobreza del 53% y un 15% de pobladores en situación de analfabetismo. 

Rubenia suspira fuertemente y sonríe al recordar el proceso de construcción de la Agenda, “nos tomó tiempo, porque cada quien lo miraba desde el punto de vista de su comunidad; al final se hizo un consenso. Aunque hay ciertas cosas que tuvimos que dejar por fuera, al lograr esos primeros siete ejes, vamos a lograr lo demás. Vamos paso a paso”.  

La iniciativa de construir su propia agenda se concretó con el apoyo de la Organización Intibucana de Mujeres ‘Las Hormigas’, el Centro de Estudios de la Mujer – Honduras (CEMH), Oxfam y la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (AECID).

“Queremos que las autoridades tomen en cuenta a las mujeres y por eso presentamos la Agenda a los candidatos durante las elecciones en su momento, y a quienes son las autoridades ahora.” 

Rubenia relata las múltiples reuniones que tuvieron con candidatos de los tres partidos políticos más fuertes del país. Recuenta que hay temas en la Agenda que son leyes pero que no se cumplen por diversos motivos. Una de esas leyes es la que asigna que 5% del Presupuesto Municipal debe ser destinado a proyectos a favor de las mujeres, “este fondo apenas llega a algunas Oficinas Municipales de la Mujer alrededor del país”, comenta.

Entrada la tarde, y luego de compartir un almuerzo, la docena de mujeres evalúa la realización de un cabildo abierto con las autoridades municipales de Jesús de Otoro. No sería la primera vez que coordinan un encuentro de este tipo, pues con el acompañamiento y capacitaciones brindadas, las mujeres han aprendido a posicionar sus demandas y reclamar sus derechos ante gobiernos locales. 

“Lo que más me gusta de las capacitaciones y procesos de incidencia en este proyecto es saber que tenemos derechos que se deben hacer respetar. Así como tenemos obligaciones, nuestros derechos también se deben hacer respetar.”

Cae las dos de la tarde y las mujeres ya definieron las seis actividades del próximo mes y la logística para cumplirlas. Satisfechas con el resultado las mujeres toman una pausa y comparten anécdotas. La jornada aún no termina. 

“Vimos que, en los centros de salud, a las mujeres, niños y adultos mayores no se les atiende bien y queremos ver que eso mejore. Las autoridades deberían estar más pendientes y hacer monitoreo de los programas; deberían tener una forma de verificar que los programas se realicen de forma adecuada. Ahora, en esta reunión, vamos a definir cómo empezar. Queremos que la gobernabilidad sea transparente; aunque hay que estar insistiendo y ser persistentes.”

Rubenia retoma su asiento casi al frente del salón. Coloca su agenda en sus piernas y toma notas de la discusión con sus compañeras. Pese a que su hogar queda a 1 hora en bus, parece no preocuparle la hora en que llegará. 

“Hay personas que han de decir: ‘Doña Rubenia no tiene que hacer’. ¡Pero hay tanto que hacer! A mí no me molesta que lo digan, porque sé que lo hago por el bien de mi comunidad, de mis hijos. Es bonito saber que hay alguien que se interesa en uno para ayudarle a salir adelante, así como ustedes lo hacen por nosotras.”