Defensoría de los derechos de la mujer es proceso de aprendizaje y enseñanza

Etelbina Betanco, 39, coordinadora de la Asociación Mujeres Defensoras de la Vida (AMDV). Alejandro Quinn / Oxfam en Honduras.
Me siento muy satisfecha al poder ayudar a otras mujeres. Les contamos nuestra superación como personas y, entrar en este proceso de trabajar por la defensoría de la mujer, me ha empoderado y dado voz.
Etelbina Betanco, Coordinadora de AMDV

Etelbina Betanco es coordinadora en la Asociación de Mujeres Defensoras de la Vida (AMDV) en la ciudad de Choluteca, Honduras. Su trabajo y el de su organización consisten en concientizar y capacitar a mujeres sobre sus derechos y velar porque estos sean respetados. Formar y empoderar a grupos de mujeres líderes en sus comunidades es el día a día de Etelbina y sus compañeras en AMDV, algo que no podría ser de otra manera ya que su vida ha sido marcada por una constante lucha personal de auto-superación que ahora sirve como ejemplo a muchas otras mujeres hondureñas. 

“Me siento muy satisfecha al poder ayudar a otras mujeres. Les contamos nuestra superación como personas y, entrar en este proceso de trabajar por la defensoría de la mujer, me ha empoderado y dado voz.” 

Etelbina ha llegado muy lejos desde cuando su padre le repetía que las mujeres solo debían cuidar del hogar. Cuenta que, desde niña, se vio obligada a contribuir financieramente en el mantenimiento de su familia después de que su padre se separara de la familia.

“A mí siempre me ha gustado trabajar y generar mis propios ingresos. A los 12 años empiezo a ayudar a mi mamá vendiendo dulces en la escuela y el colegio de escondidas de los maestros con mi hermana. Somos 7 hermanos, dos varones y cinco mujeres, y a mi mamá no le fue fácil mantenernos después de separarse de mi padre.” 

Ser mujer y vivir en Honduras implica estar envuelta en una cultura patriarcal y machista que socava muchas de las posibilidades de participación de las mujeres en movimientos por la defensa a una vida libre de violencias. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) señala que en 2017 la población femenina rural en Honduras es de 2,036,242; de los cuáles cerca de 1.4 millones se encuentran bajo la línea de pobreza. Las mujeres  de las áreas rurales tienen aumentadas sus probabilidades de permanecer en la pobreza ya que las barreras para el acceso a la salud, educación y a fuentes de trabajo dignas se suman a la ausencia de políticas públicas municipales y nacionales sensibles al género. La condición de mujer rural y pobre cobra así su especificidad. 

Pese a estas difíciles condiciones, y gracias a su admirable fortaleza y al apoyo constante de su madre, Etelbina completó el ciclo común en la Escuela Urbana Mixta Manuel Bonilla, en el municipio de Orocuina. Después de trabajar por dos años en labores domésticas, ganando de 7 a 15 lempiras quincenalmente, Etelbina entró al Instituto Hondureño de Educación por Radio (IHER) de donde se graduó como Bachiller en Ciencias y Letras. 

 

Violencia contra la mujer en Honduras

Basta hacer una búsqueda en Internet para conocer que Honduras es considerado como uno de los países más violentos del mundo. Las mujeres, en particular, se llevan la peor tajada. 

Las cifras del boletín especial del Observatorio de la Violencia del IUDPAS hablan por sí solas: en el 2017 hubo 389 muertes violentas de mujeres.

“Como institución buscamos lograr que leyes que garanticen derechos para las mujeres y sus familias sean aprobadas y aplicadas. La cuestión es que muchas veces son aprobadas solo para que dejemos de insistir y los fondos finalmente son desviados a otras cosas. Tenemos muchos años de trabajar para los derechos de las mujeres, pero el poder legislativo y ejecutivo nos estanca.”

Una de las brechas de género más persistentes en el país está dada por los obstáculos en la participación política de las mujeres, obstruyendo el derecho a la formulación e implementación de políticas públicas inclusivas, que contemplen las verdaderas necesidades y posibilidades de esta población. En este sentido, el fortalecimiento de las organizaciones de mujeres con base en los territorios es fundamental para garantizar este derecho y AMDV es un claro ejemplo de la potencia de las mujeres cuando se organizan. 

 

AMDV: Trabajo de mujeres para mujeres

 “La Asociación (AMDV) se crea para mujeres y sus familias. Capacitar, preparar, empoderar a toda mujer para que sean luchadoras es lo que hacemos. Queremos que tengan su propia voz para seguir trabajando en defensa de la mujer.” 

Etelbina entró a formar parte de la Asociación después de completar su bachillerato. Con orgullo relata cómo ha realizado diversas y variadas tareas, incluyendo capacitar a mujeres identificadas como líderes en sus comunidades, construcción e instalación de hornos solares y labores de administración y coordinación. 

“Yo me lancé a las oportunidades que se me fueron presentando dentro de la Asociación. A veces pensaba que no iba a poder lograrlo por no tener previa experiencia de lo que me pedían, ¡cómo armar un horno solar! pero nunca me rendí y fui aprendiendo muchas cosas”. 

Es justamente durante su recorrido dentro de AMDV que Etelbina se motivó, gracias a sus ganas de seguir formándose profesionalmente y al ánimo que le brindaron los coordinadores Martha Corina Carranza y Bill Lanford, a entrar a una carrera universitaria en la Universidad Cristiana Evangélica Nuevo Milenio (UCENM) de San Lorenzo. Durante cinco años y medio estudió en la licenciatura de administración de empresas; no obstante, durante sus últimas clases, fue que vivió sus momentos más difíciles. 

“Cuando ya me quedaban dos clases y la tesis, mi esposo se accidenta gravemente en su motocicleta y queda en coma por dos meses. Estuve a punto de dejar los estudios en esos momentos, pero gracias al apoyo de mi madre Marina Betanco, a quien admiro muchísimo, a mis hermanos, amigos y compañeras de trabajo perseveré y completé mi licenciatura en Administración de Empresas. Nunca soñé con más de un sexto grado; fue un sacrificio, pero lo logré. Le veo un gran beneficio a no quedarse estancada para tener siempre mejor preparación y oportunidades laborales.”

La lucha de Etelbina y sus compañeras de ADMV por la defensoría de los derechos de la mujer persiste pese a los nuevos desafíos en la realidad política y social de Honduras. “Muchas mujeres y defensoras/es de los derechos humanos han sido violentados psicológicamente y físicamente. Sentimos estrés, frustración e impotencia ante esta situación. Hoy más que nunca nos parece de suma importancia trabajar de la mano de organismos internacionales tales como Oxfam que nos apoyan con nuevos proyectos, trabajando temas claves para nosotras como el de igualdad de género.” 

Para el 2016, Honduras ocupó el primer lugar por agresiones a mujeres defensoras de derechos humanos en la región de Centroamérica con un total de 561 agresiones, según la Red Nacional de Defensoras en Honduras. Los ataques a la integridad física y mental de las mujeres organizadas tienen un efecto multiplicador hacia todas las mujeres que busca cerrar los espacios de participación política.

Actualmente, Oxfam y AMDV trabajan en el proyecto denominado "Construyendo Ciudadanía con Igualdad y Equidad" que tiene por fin de fortalecer las capacidades de jóvenes quienes forman parte de redes regionales en la región del sur de Honduras en temas de derechos humanos, justicia de género y ciclos de violencia. En el marco del proyecto se realizan auditorías sociales, se organizan marchas pacíficas, foros de incidencia política y plantones en exigencia por el respeto a los derechos de las mujeres.

Por otra parte, recientemente se organizaron grupos focales con grupos de jóvenes para la redacción de una propuesta ante . Esta propuesta se basa en un proyecto llamado “Jóvenes aprendiendo a criar y cultivar con acuaponía y mejorando la nutrición en el Corredor Seco de Honduras". Este tendrá una duración de 18 meses e involucrará a 120 jóvenes mujeres y hombres, capacitándoles en manejo de sistemas acuapónicos para un mejor acceso a alimentos ricos en proteínas animales y vegetales para autoconsumo de ellas/os y sus familias, además de fortalecerlas/os en temas de desarrollo personal como liderazgo y justicia de género. 

A sus 39 años, Etelbina Betanco tiene ya un enorme recorrido y ha superado situaciones que harían desfallecer a muchas otras personas. Sus experiencias la han formado en la líder que es y su disposición de servir como ejemplo a otras mujeres y así empoderarlas la define como persona. “Quiero seguir capacitándome, capacitando y ejerciendo mis conocimientos para la defensa de tanta violación. Me siento feliz al ayudar a otras mujeres a través de mis experiencias, saber que les está sirviendo de mucho y que este proceso será de efecto multiplicador.”

Etelbina Betanco, defensora de los derechos de la mujer y coordinadora de AMDV forma y empodera a grupos de mujeres líderes en las comunidades de Choluteca.

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